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La responsabilidad que llega con la realidad de tener que cuidar de alguien que depende en su totalidad de sus padres, una pequeña personita que llega con todo un paquete de necesidades y sin una sola instrucción, entonces, no es acaso ese el punto? Descubrir lo que el amor en su entrega total te regala y darle valor a los sacrificios necesarios para brindarle herramientas a ese pequeño Ser, aprender a amar quien ella es, fruto del amor por uno mismo, de hay nace el respeto que se genera cuando existen y se viven los valores que no basta con creerlos ya que solo poniéndolos en práctica y en acciones se demuestran.

Que fácil seguir las costumbres, todas esas normas que dicta la sociedad que dice lo que debes, lo que no, y no termina ahí esa misma sociedad te juzga, sin derecho alguno, cuando te sales del estereotipo de lo que, “la familia debe de ser”, el papá en la oficina o el trabajo que le toca, una ausencia aceptada, por supuesto es una sociedad enfocada en generar status y obtener dinero, intercambiar artículos por felicidad, decirle no al sacrificio que obliga con tal de no privarnos de las costumbres que pensamos nos dan placer, las salidas con los amigos, el tiempo que uno cree merecer para sí, donde se pierde la autenticidad tan necesaria en mí opinión, donde se remplaza el tiempo fundamental para con los hijos, por la comodidad se seguir con el patrón escrito de una sociedad por demás egoísta y donde a la mujer que entrega todo y más, se le dice y todos opinan sobre cuando y porque ya debe ser el tiempo de dejar de darle lo más puro y sagrado que existe, más allá del alimento que es, se convierte en una conexión, un vínculo que la simpleza de nuestra naturaleza lo dice, somos mamíferos, necesitamos del apego, del amor de madre que nada puede remplazar! Sin embargo esta sociedad quiere imponer lo que “debe ser” lo que se estila y no falta quienes te indiquen cómo y cuando deberás parar… que si se hará mañosa, que ya fue suficiente así que no más darle pecho, tendrá mamitis y un sin fin de argumentos. Personas que ningún derecho tienen por más cercanas que estas sean. Este, en mi opinión, es un tema de los padres, de la pareja y sobre todo de la madre y punto.

Ah, pero vivimos en una sociedad que se aferra a desechar lo natural y nuestra realidad nos lo prueba, acaso no vivimos en un mundo cargado de patrones que nos tiene en un ciclo de autodestrucción, donde todo es más importante que el simple estar? Donde la fórmula es más cómodo y normal que la lactancia materna? Una sociedad que no acepta un reloj biológico de una naturaleza de miles de años de evolución y que simplemente hemos desechado por suplantarlo por algo meramente artificial y no solo en eso, también en los roles que se entregan a personas ajenas a mamá y a papá, es aquí donde llega la gran interrogante, porque aceptar algo, que por más que sea la norma, puede no ser lo necesario? Lo digo porque somos ese producto de una sociedad, no solo en México o los Estados Unidos, en el mundo y todos somos el mundo, es verdad que culturalmente existen diferencias, pero en lo social somos esa sociedad global que ha tenido la capacidad de en los últimos cincuenta años acabar con más de la mitad de la diversidad de especies en el planeta, a construido una humanidad llena de miedos y deseos que nos comprometen con nuestro desarrollo, donde las armas que una nación tiene son más importantes que la dignidad con la que viven sus ciudadanos, donde estamos dispuestos a invertir dinero para llegar a Marte pero no para lograr una sociedad inclusiva.

La tecnología, los recursos económicos, todo existe para en unas décadas alcanzar niveles de desarrollo humano e igualdad dé condiciones y tener todos una vida digna, donde el ser humano cuide de su entorno y se comprometa a su desarrollo espiritual, lejos de la doctrina de los dogmas y sistemas de control impuestos por las religiones que lejos de unirnos nos dividen y donde muy pocos, aún, somos capaces de ver más allá, comprender que en la mejora de las condiciones de aquellos a medio mundo de distancia nos fortalece a todos como humanidad.

Es aquí que llegó al punto del porqué hoy nos obliga “Ser Auténticos”, romper con patrones de ciclos atrás que nos llevaron hasta donde hoy estamos, en un planeta que llega al punto de no poder soportar más, donde el producto de nuestro desarrollo está acabando con nuestro entorno, seguir este camino hoy entendemos es un camino sin continuidad que para el 2030 tendremos un planeta sediento, con temperaturas altas y será producto de nosotros mismos, es por todo esto que más que nunca el mundo exige seres que comprendan la responsabilidad que caerá en ellos, retos que hoy solo podemos imaginar, y me pregunto como lo vamos a lograr? Con tantos padres tan desconectados de la naturaleza, de lo que en realidad somos? Vivimos en un conformismo de simplemente tomar lo dado, sin cuestionar las repercusiones de estos patrones, sobre todo para nuestros hijos. Ellos serán los que paguen el precio de nuestra apatía para actuar.

El mundo no necesita amor, el amor existe a raudales, todos lo tenemos independientemente de lo que creamos o no, sabemos manifestar amor en todos los sentidos, eso sí solo para quien creemos lo merece, nos limitamos a escoger a quien sí y a quién no. Lo que hoy el mundo necesita es gente valiente, el planeta grita por ella, gente dispuesta a hacer más de lo que antes se hizo, hoy no podemos vivir pensando que los problemas de hoy misteriosamente se resolverán, se requiere de sacrificio, compromiso, dar nuestro tiempo, creer que vale más enseñarles a nuestros hijos la fuerza que tiene una madre que decide sacrificar todo por entregarse plena y naturalmente a su hijo, acaso no es esta la mayor muestra de compromiso? O el valor de amar más a un bosque que querer objetos que hacen más pesada nuestra existencia? No estamos todos preparados para comprender pero confío en que son esas personitas iluminadas que están llegando a tiempo para mostrarnos que este tiempo exige un nuevo rumbo que nos lleva a creer que si es posible forjar una nueva generación donde sea más importante el hacer comunidad, cuidar de nuestro único hogar por encima del status, donde valga más aquel que se compromete, que el que tiene más. Donde lo económico pasará a segundo plano cuando pongamos la dignidad humana por encima del dinero.

Estos niños, hoy sé, iluminan nuestro día a día, son pruebas de crear nuevas formas de pensamiento, de romper con la costumbre del deseo y el conformismo, para suplantarlos por la práctica constante del esfuerzo para cuidar mejor los unos de los otros. Esto no solo incluye a los seres humanos, una sociedad que ama y cuida de su diversidad en flora y fauna, donde preservar un bosque cuidar una montaña sagrada, vale más que sus entrañas, donde ni todo el dinero del mundo nos puede comprar un bosque milenario necesario para nuestra continuidad.

Confío seremos los padres Auténticos quienes podamos seguir la intuición de nuestro corazón, dejar de pensar con la razón de lo que debe y no debe ser y tener el valor de sentir con el corazón, dejar que sea ese amor a nosotros mismos lo que nos empuje a estar dispuestos a desconectarnos para conectarnos con la naturaleza que nos hace Ser, que mejor energía y motivación que saber que todo está en juego para de una vez por todas decidir que es lo que queremos dejar a nuestros hijos, un mundo lleno de juicios y reglas donde quien tiene status puede pasar por encima de cualquiera, donde don dinero manda y el valor de la vida misma en todos su expresión vale menos que un papel que el único valor que tiene es el que le hemos dado? Es tiempo de cambiar, vivir con ética, de una forma auténtica que nos conecte con lo más puro que tenemos en nuestra propia naturaleza. Enseñarles a nuestros hijos la fuerza del amor el valor del cuidado a su entorno, a estar dispuestos a comprometerse por algo más grande que ellos mismos, el valor del sacrificio…solo lo podrán obtener de padres consientes del rol que hoy nos toca, cada generación tiene su reto, el nuestro es romper con ese patrón de avaricia, de falta de conciencia cargado de individualidad pura.

Confío en que cada día seremos más padres despiertos y conscientes de que dar vida exige un compromiso mayor al que antes fue, solo por el hecho de la realidad de nuestros tiempos. Debemos buscar en el fondo de nuestro corazón, lo que nos conecta con Dios y en esa profunda relación con él es donde se nos da el derecho a ser Auténticos.

Gracias Luciana por hoy darme una fuerza superior a la que creí tener en todos los sentidos y en cada aspecto del día a día. Gracias porque aprendo en la entrega total por un amor puro, a mi esposa y compañera Elsa Lucia por demostrarme que existe algo místico entre madre e hija, por tener la conciencia a reconocerlo, por estar dispuesta a enfrentar los juicios de una sociedad que poco comprende la naturaleza de ser Padres, a la vida misma por todo lo recibido.

Gracias TODO por nuestra existencia.

Los Saravia Osio

P. D. Porque estos pensamientos no me pertenecen a mi, son producto del compromiso que mi familia hoy me regala

Bildo Saravia