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Nuestro planeta un oasis universal, una isla en un océano inmenso donde el milagro de lo que conocemos como vida sucedió, la realidad es que por más que busquemos sólo en la tierra tenemos la posibilidad de desarrollarnos como especie.

En este microcosmos la evolución nos regaló el ser superior a todo organismo viviente, nuestro cerebro evolucionó para procesar emociones que nos dan un sentido de propósito, la razón que el hombre de piedra uso para subsistir, la razón que el hombre de cobre uso para crear y crecer, la razón que hoy el hombre nuclear tiene, parece no tenerla ya, la perdimos, nos quedamos sin rumbo enganchados en nuestro falso sentir de superioridad, nos creemos los amos y señores del mundo, donde gobiernos explotan sus recursos, donde pocos viven los lujos del consumismo que está acabando con nuestro hogar, hablar de cifras es aterrador, aceptar la realidad es probablemente imposible, saber que estamos en manos de una razón que no tiene razón, que nos lleva a una sobre explotación sin medida para el poco beneficio, de una clase oligarca que maneja la producción de armas como la industria primaria, la armamentística, el costo de producir una ojiva nuclear es alto, el almacenaje y la logística, para algo que sólo sirve para intimidar, donde los conflictos podrían haber sido ya resueltos en el entendimiento que es más importante, darle lugar a cada ser de nuestra especie para cumplir sus necesidades básicas, para que le sea fácil alcanzar la felicidad, pero es esa razón que nos adoctrina en lo que queremos como sociedad, nos compran el espíritu en las películas con los coches, tecnologías digitales avanzadas, las joyas que adornan a la mujer y la ponen como un objeto más que un ser, en que recae nuestra única oportunidad de existir, se define la libertad como liberación cuando es un simple libertinaje lleno de absurdos abusos sin conciencia moral y que sólo degrada el estado de ser, donde lejos se encuentra el espíritu del por qué estamos en la tierra, el ¿qué somos para ella?, ¿qué acaso no somos sus hijos?, si sus hijos somos entonces, la pregunta es ¿por qué no estamos conscientes del impacto y daño que nuestra presencia tiene hoy sobre el único lugar que tenemos para desarrollarnos?, es acaso esto no fuerza suficiente para de nuestra razón evolucionar a la conciencia, elevarnos en el entendimiento de que todo lo que hacemos y hagamos impacta e impactará en el cómo hagamos las cosas, dejar a esos pocos tomar la decisiones de los muchos o individualmente ser conscientes del por qué tenemos presencia en nuestro planeta, cada quien sabrá escuchar su corazón y hacer de su existir la ceremonia aquí y ahora, hay ya mucho avance y eso prueba que un último esfuerzo valdrá la pena si entendemos que es por algo más que nosotros, la oportunidad de entregar una vida para dar lugar a una generación más consiente, conectada y obligada al cuidado de la tierra y el desarrollo del ser humano supremo cuidador del universo, el cambio está en nuestros niños, esa es la fuerza de mi esperanza, educar una generación con un buen sentir por su lugar en la tierra.