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Se esfuman los valores morales que sustentaron el avance de la sociedad en su totalidad que es el ser humano y su lugar en la tierra, la ética que empujaba al ser a sentirse parte de algo más grande se acaba, en lo corroído de un sistema que no garantiza un progreso individual a las masas y que las masas descubren que son explotadas por unos pocos, mantener la doctrina o el orden que gobierna se vuelve todo el esfuerzo bélico, dónde la totalidad del estado garantiza el orden con el miedo que genera el perder ante el estado que te da lo que es la regla, a no seguir el patrón que es la norma, aquí dónde la esclavitud es total, se canta el aire de libertad, se le da soberanía a naciones, se materializa el deseo y triunfa el capitalismo, dónde es lo mismo que el comunismo, donde el socialismo es un simple manejo de las masas para servir al mismo orden que explota a la tierra y gente en su totalidad, ¿qué es esa totalidad?, es dónde el ser se convierte en esclavo del pensamiento que necesita las cosas, el dinero, el estatus, todo lo que suma ante el modelo de sociedad que ha perdido el valor de la ética, dónde el sentir moral no vale nada, el simple hecho de tener y hacer dinero justifica todo, dónde la educación ya no es la norma y el desarrollo humano paso a segundo grado, dónde la explotación de la tierra es el modo y no su respeto. Dónde el ser humano parece ya haber resignado su espíritu, el espíritu que es la libertad del alma, la tenemos condenada a nuestra necesidad necia de sentirnos parte de una idea que se ha construido de principios nacionalistas, de regímenes que todos prueban ser los mismos explotadores de las masas, donde gobierno, religión en sus iglesias, sus mafias de poder, criminales por lo que hacen y justifican en su sed, todos ellos se enfrentan en sus diferencias por el mismo mezquino interés, controlar, explotar para gobernar, un pedazo de la tierra que dominarlo les justifica su derecho a explotarlo y con la gente que de ahí hace su hogar, por generaciones condenados a ese lugar de origen o bendecidos en ser de las muy pocas élites, familias que en siglos han acumulado poder en el valor del oro que paga ejércitos, fabrica armas, corroe naciones y borra el origen del pasado a pueblos originarios que le rindieron respeto a la tierra, en un tiempo muy lejano el hoy hombre sabía su lugar en el universo, sabía su por qué en la tierra, hoy lejos se encuentra el mundo en todos sus rincones del entendimiento que se trata sólo de recordar, hacer esa pregunta que obliga la conciencia, ¿la función de nuestra especie por la tierra cuál es?, la que hoy dicta nuestra realidad el depredador, explotador supremo de la tierra y todas sus especies, condenado a su fatalidad por su instinto bélico y poca o nula conciencia del impacto que su modo de vida tiene sobre su único hogar que sueña en colonizar marte antes que sacar de la hambruna a naciones hermanas, que gasta más dinero en armas nucleares para intimidar que en programas y políticas sociales, que podrían tiempo atrás ya haber acabado con la hambruna de millones de humanos, pero es ese ser humano que deja y condena a su miseria, a una gran parte de su especie, hoy no creo la capacidad de lograr cambiar lo que ya somos, en dónde nacimos y lo que entendemos a nuestros escasos treintas, cuarentas, sesentas, o incluso nuestros quinceañeros, no logro visualizar algo que pueda detonar un cambio radical de pensamiento, estamos cómodos, pensando que esto es el ser humano, nacer buscar una felicidad insaciable en lo material, acumular riqueza dejar un legado en hijos que buscan el mismo objeto y así crece y crece nuestro problema, “nosotros” el ser material y así todo aquel que se resigna está condenado a su destino, continuar con el mismo pensamiento e inculcarlo en nuestros hijos sería condenarlos, es aquí donde se eleva mi espíritu y creo hoy en un mundo donde la conciencia sea la norma, donde el respeto por la tierra y sus seres sea la regla, donde el sacar adelante al hermano sea la constante, donde nos veamos como una sola especie sin diferencias simples, terrícolas habitando la Tierra el lugar mágico que Dios le regalo al hombre, un buen ejemplo son las Maldivas, cuidadores supremos de un oasis universal dónde el milagro de vida sucede y manifiesta el poder de existir, el poder está en nuestros hijos esos que aún no nacen, esos que hoy apenas empiezan su andar por la tierra, y todo nuestro cuidado necesitan, es ahí donde está nuestra oportunidad de replantear , el que somos los humanos por nuestra tierra, es en la educación que le inculquemos a nuestros hijos en una sola vida de esfuerzo y ejemplo, en vida poder mostrar los valores morales y la ética de poder vivirlo, ahí está la nueva doctrina que el mundo necesita, elevar la conciencia del porqué de nuestra existencia en la educación, que en ejemplo le demos a nuestros hijos replantear nuestro porqué, recordar el propósito y agradecer a la vida por el poder de existir.

El Paisa

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