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Hablar de la niñez mexicana nos permite imaginar lo que vivimos hoy en día e inculcar valores con acciones firmes que re definan el futuro de la realidad para ellos, quiénes estarán presentes más tiempo que nosotros, en este mundo de contrastes y cambios radicales. Los jóvenes estamos obligados a transmitir la energía, el idealismo que nos mueve, la necesidad del cambio que dicta nuestro espíritu ya que es el pilar fundamental para poder construir un pensamiento que marque un antes y un después. Nuestro mundo está cargado de una realidad que inculca falta de moral, donde vemos que en cada generación existe una mayor preocupación por falta de valores, producto de una oferta de felicidad material simulada por el fanatismo capitalista que inculca valores que son sólo una pantalla, una explotación desmedida de un orden que alimenta un sistema que tiene como objetivo explotar la tierra y su gente con el único propósito de vender su producto a un costo tan grande que la tierra ya no aguanta. Continuar en este ciclo de decadencia nos compromete a todos a pensar como es que estamos obligados a dar lugar al futuro donde los principios cambien, donde los individuos aporten a su sociedad por lo que saben y son en acciones, que sumen al bien común y no por el lugar que su dinero les da y le cuesta a la tierra y su gente, su lugar pagado en existencia, por ello es en la niñez donde hoy podemos creer que existe la oportunidad de sembrar valores, sembrar esperanza de un cambio que podamos hacer en vida para recordar que el mundo siempre nos presenta retos como humanidad.
Conforme pasan los años, la historia nos recuerda que todo principio tiene un final y que hay generaciones que inspiran a otras, por ello hoy tenemos la oportunidad de sembrar valores de conciencia, emponderemos a nuestros niños y niñas, démosle herramientas que los conecten con su origen, la tierra, sembremos en los salones de clases una energía de respeto por la tierra, de esta manera ellos tendrán una doctrina, donde el pensamiento se siembra y se cultiva con el pasar de los años, donde se lucha por los principios de permanencia en nuestra madre tierra, llena de armonía con todos los seres humanos. Decidámonos a dedicar nuestro esfuerzo en el futuro de México, transportemos nuestro esfuerzo y pongamos el corazón en armonía, ya que es el único camino que a todos lugar nos da. Sembremos semillas de pensamiento en la niñez, esa es la clave del mañana, empecemos a actuar desde hoy.